Relectura de Investigación y Ciencia, año 1998, artículo "Guerra al Virus Informático". Y la verdad, es que no han dado ni una.
(Bueno, es una exageración, porque su explicación divulgativa de cómo funcionan los virus informáticos clásicos es muy intuitiva; pero de las predicciones, ni una).
Es divertido leer cosas como "conocemos algunos virus diseñados específicamente para Windows 95 y otros sistemas de 32 bits, aunque no es probable que estos virus lleguen a generalizarse" o que "en general, sólo se comparten programas y datos con muy pocas personas, en su mayoría dentro de grupos definidos". Y a la vez enternecedor. Porque distintas ideas pero igual de equivocadas podemos tener ahora sobre la Seguridad Informática.
Pero al menos hemos aprendido algo: la seguridad como reacción frente a una amenaza concreta está condenada al fracaso a largo plazo. Eso no quiere decir que no se puedan establecer beneficiosos negocios sobre la base de la solución de un problema actual. Pero teniendo muy en mente que al final, esta solución quedará desviada y entonces, una vez perdida la primera de las intenciones, quedarán los restos. Entre estos restos, si conseguimos aportar algo en especial valorable y apreciable, nuestra solución pervivirá. Si no, morirá con el fin del problema que la ocasionó.
Por ejemplo, si la industria antivirus hubiese caminado hacia la monitorización del sistema y la inferencia de patrones de comportamiento de nuestros equipos, al día de hoy tendríamos los mismos problemas con los virus pero, al menos, la capacidad de saber si se nos está quedando pequeño el ordenador de casa o si realmente no lo usamos más que para leer el correo web.
sábado, 10 de mayo de 2008
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